Concurso: Paternidad Consciente


Si eres un papá alternativo, conoces o vives con un papá alternativo, te invitamos a participar en este concurso.
Concurso: Soy un Papá Alternativo

Los requisitos para participar en el concurso son:

1. Mándanos una foto a nuestro correo crianza.alternativa@gmail.com, donde aparezcas (o aparezca el papá) haciendo una actividad con tu hijo o hija la cual comúnmente estaría asignada a la mamá o la cual te indentifica como un papá alternativo e involucrado. Ejemplos: porteo, cuidando a su hijo/hija, colecho, ayudándolo (a) con la tarea, llevándolo (a) al mercado, jugando, peinándolo (a), etc.

2. Escríbenos un párrafo donde expliques porque eres papá alternativo. OJO: No tienes que explicar la foto, tienes que explicar por qué en general eres o es un papá alternativo.

3. Solo puedes participar si: a) eres el papá o figura paterna, b) eres la novia/esposa/o mamá de sus hijos. Si deseas participar y no estas seguro (a) de cumplir con estos requisitos por favor escríbenos a nuestro correo.

4. Ser seguidor(a) de nuestra página de Facebook.

Las fotos se seleccionarán y se compartirán en un álbum.

Requisitos para ganar:

1. La foto será etiqueteada con el nombre del participante y él o ella la compartirá.
2. Los participantes tendrán que pedirles a sus familiares y amigos de Facebook que hagan "LIKE" a la página de Crianza Alternativa y a la foto.
3. ¡La foto con mas “ME GUSTA” o “LIKES” ganará!

Las fotos deben ser enviadas antes del 22 de junio . Del 22 al 30 de junio tendrán tiempo para recibir “Me Gustas” o “Likes” de las fotos.

El ganador o ganadora será anunciado el 1 de julio.

6 razones porque amamantar es bueno para el medio ambiente.



Foto for Erika Pantoja de Mi Pequeño Tesoro

La leche materna es gratis, nutritiva y portátil, Y es buena para el medio ambiente. ¿Porque? Aquí te damos las razones:

1. Darle leche materna a tu bebé ahorra energía.

La leche materna esta lista para servir y esta a la perfecta temperatura para tu bebé,  no se necesita calentar. Amamantar ahorra la energía que se necesita para producir y distribuir botellas para la leche, formula y hasta reciclar. 

2. Amamantar es libre de plástico

Muchas botellas en el mercado contienen varias formas de plástico, y plástico es generalmente hecho con petróleo, uno de los peores desprecios ambientales del mundo. No hay números exactos de cuanto petróleo se usa para hacer el plástico, pero muchos estudios estiman que se consume el 8 por ciento del aceite del mundo. Además de agotar los recursos de combustible, los plásticos producen desechos nocivos y tóxicos como el dióxido de carbono, óxido de nitrógeno y otros más que están dañado el aire, el agua, la tierra y tu salud. 

3. Amamantar es biodegradable.

Las botellas de plástico son un producto bien especifico. Aunque puedas re-usar algunas botellas con otros propósitos ( dispensador de pinturas por ejemplo) usualmente solo sirven para una función: alimentar a tu bebé.  Puedes comprar de plástico, o vidrio, o hasta botellas "Eco-Friendly", pero al final tienes un producto con limites de utilidad. Puedes reciclar algunas botellas, pero no todas las partes de la botella son reciclables ( como el chupón), y esto genera mas basura. 

4. Amamantar reduce residuos.

Las botellas y la formula presentan un problema costoso y empaque excesivo. Se utilizan muchas cajas de papel y de plástico, y están toman mucha energía tanto para fabricar  y para empacar. Mientras tanto, la leche materna es libre de residuos.

5. Amamantar reduce el uso de gasolina.

Amamantar ayuda a no tener que hacer esos viajes a la tienda para comprar formula. Aparte, reduce la necesidad de transportar las botellas y la formula a las tiendas. Y amamantar hasta puede reducir esos viajes al pediatra ya que los bebés alimentados con leche materna son normalmente mas saludables. 

6. Amamantar reduce la exposición de productos químicos. 

En años recientes, muchas marcas de botellas de bebés han hechado químicos peligrosos como el bisfenol-A (BPA) y ftalatos, en la leche de los bebés, en el aire, el suelo y en el agua. Puede elegir biberones de vidrio sin plomo, pero estos plantean sus propios problemas para su rotura y reciclaje. También puedes comprar los biberones no-tóxicos, pero estos pueden ser costosos. 



Artículo traducido al español de http://www.mnn.com/family/family-activities/stories/6-green-reasons-why-breastfeeding-is-the-best-feeding#ixzz33nnDDo7U


Cerca de mi corazón, todo es mejor.


Hace rato comparti en Facebook un hermoso video que demuestra que el amor, calor y la intuición de la mamá es lo mejor para su bebé,

El video redacta la historia de una pareja que tuvo dos bebés prematuros y que el niño nació muerto. Los doctores lo dieron por muerto pero la mamá pidió abrazar a su bebé Jamie antes de que se lo llevaran. Ella lo abrazo por 2 horas y lo tuvo pegado a su piel cuando repente paso lo inesperado, su hijo dio una respiración. Para ver el video haga click aqui. 

Ver este video solo me confirmo que no hay mejor lugar para un bebé que los brazos de sus padres. La semana pasada mi niña se enfermo del estomago y vomito muy feo mientras yo no estaba en la casa, y cuando llegue la encontré muy triste. En cuanto la vi la tome en mi brazos la meti en mi rebozo y nos pusimos a ver un poco de caricaturas mientras ella estaba cerquita de mi en el rebozo, calienta y querida. Después de unas horas, parecía que todo estaba bien, ya no la veía tan enferma como cuando llegue. La veía calmada y eso me calmaba a mi. Unas horas después era un niña feliz, sonriendo y jugando de nuevo.

Al día siguiente igual como que otra vez le empezó a doler el estomago queriendo vomitar, mientras iba yo manejando, asi que nos bajamos al súper mercado, la meti en mi rebozo y caminamos juntas. ¡En unos minutos ya andaba sonriendo! Me gusta pensar que ese tiempo conmigo, cerquita de mi, la ayudo a recuperarse poco a poco.

Mamás, jamas duden que su amor y sus abrazos no puedan hacer milagros, y jamas duden de su intuición.


Con amor,

Diane




Parto Respetado Vs. Violencia Obstétrica

Me parece que estos dos conceptos son parte de un mismo fenómeno, dos caras de la misma moneda. En la legislación de Venezuela se define violencia obstétrica como: “La apropiación del cuerpo y procesos reproductivos de las mujeres por prestadores de salud, que se expresa en un trato jerárquico deshumanizador, en un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, trayendo consigo pérdida de autonomía y capacidad de decidir libremente sobre sus cuerpos y sexualidad impactando negativamente en la calidad de vida de las mujeres". La vemos manifestada en el alto número de cesáreas innecesarias, las episiotomías de rutina, las burlas y la indiferencia con que tratan a las parturientas en los servicios de salud públicos y privados.

Por otro lado, un parto respetado es aquél en el que el proceso natural, la mujer que está pariendo y el bebé que está naciendo son considerados protagonistas capaces de llevar a cabo la misión de nacer. Se le da a la mujer información pertinente a los procedimientos a que será sometida, se le da la autoridad de decidir sobre aquellos que quiere y los que no, se le empodera para que viva su parto con fuerza, se le acompaña con empatía y respeto y sólo se le interviene cuando sea médicamente justificable.



La ley de atracción, la programación neurolingüística y hasta la física cuántica, nos dicen que nuestras palabras invocan aquello que mencionan, si hablamos de violencia obstétrica nos movemos entonces en el campo cuántico del miedo, de la agresión, y eso atraemos. Dijo Carl Jung que lo que resistes, persiste. No voy a discutir ninguna de estas postulaciones, la PNL me da mucha risa cuando llega a esos niveles de viñetas cursis sobre cambiar tu vida editando tus pensamientos, por ejemplo, pero la física cuántica me maravilla, aquí las junté para hacer un punto y mi punto es que es mejor proponer un parto respetado que luchar contra la violencia obstétrica.

Así, en general, creo que perdemos el tiempo y la energía en estar en contra de cualquier cosa. Ponemos nuestra atención en ello, nos absorbe la intención y lo alimentamos. Aunque a veces no lo parezca, yo no estoy en contra de nada, yo estoy por el amor. Después de haberme pasado la vida enojada, deprimida y frustrada con el mundo en todos los niveles, una noche entendí que lo que yo buscaba era el amor, lo había conocido y me llenaba, desde entonces guiaría todos mis pasos. Lo mismo que venía haciendo desde jovencita con coraje, lo podía hacer por amor: no alejarme de las personas que me lastimaban odiándolas, sino por amor a mí misma; buscar un equilibrio, no luchar contra la injusticia; hablar de inclusión, de respeto, de colectividad, de lo que deseara mi corazón, no quejarme de lo que iba mal, ni arreglarlo ni señalar culpables, hacerme responsable de mi bienestar. Me ha funcionado precioso, aunque no falta el día que se me olvida y me arrastra el lado oscuro, claro, pero es cuestión de hábito, supongo.
  

Entonces, volviendo al caso, mientras que estoy de acuerdo en que hay que luchar por un parto respetado y no en contra de ninguna otra cosa, creo que tratar el tema de violencia obstétrica es ineludible en nuestro contexto para visibilizarlo. Está tan arraigado, tan normalizado, que es invisible. Las mujeres, los médicos, las enfermeras, y hasta la familia actúa sin saber que están siendo parte de esa maquinaria, están muy cerca de los árboles para ver el bosque, avanzan según les da su entendimiento. Entonces, para fines prácticos, tenemos dos frentes que atender. Que no se hable de violencia obstétrica sin encaminarlo hacia la solución y que no se hable de parto respetado sin recordar a quienes todavía no tienen acceso a él. Por si se lo preguntaban, sí, el título del post es irónico :)

El mejor calzado para mi bebé

Mi bebé ya camina!

Hola mamis y papis alternativos, deseo estén muy bien.
El post que publicaré a continuación se trata de “que zapatos elegir cuando mi bebé empiece a caminar” decidí escribir sobre este tema porque mi bebé ya ha empezado a caminar y ha llegado muchísima información a mis oídos; que si ponle zapatos Mickeys, que si zapatos duros, que si zapatos blandos, que andar descalzo le hará su pie ancho, entre otras cosas…

Ayer por la tarde me puse a leer en distintas páginas webs y ver videos en dónde los expertos hablan sobre los mejores zapatos para los bebés en esta etapa de su desarrollo, lo primero que vi y que por cierto me ENCANTÓ fue esto:  “Lo ideal si están en casa es que no lleven zapatillas ni zapatos, que vayan descalzos (si es que no hace mucho frío), porque el pie está diseñado para ello (por eso tiene tantísimos huesos que permiten una adaptación al terreno) y porque como están aprendiendo, cuanta más sensibilidad tengan mejor” por otra parte; en todas las páginas que visité encontré que: necesita un zapato que proteja la planta del pie ya que el zapato es un medio de protección, no es un elemento que permita al niño caminar mejor o peor, por lo tanto, el zapato debe permitir que el pie se mueva lo más naturalmente posible. Preferentemente comprarle un zapato con suela más gruesa y blanda para que el movimiento natural del pie sea posible. En cuanto a la talla: debe de ser la adecuada para su edad, mínimamente grande para que le dure (al menos un pulgar).

Muchas personas me han dicho que le compre zapatos de botita porque dan mayor soporte al pie, inclusive así lo pensaba yo, sin embargo me encontré con una investigación en la cual descubrí que “si es bota o zapato alto, llega a impedir el movimiento natural del tobillo (articulación tibio-peroneo-astragalina). Al caminar debemos tener libre dicha articulación” (les recomiendo leer la investigación, pincha aquí para leerla), comentan que el soporte lo brinda la madurez corporal del bebé y que forzarlo o “ayudarle” con un zapato duro es sumamente incómodo para él. Además, señala que “para quien piense que el tobillo del niño de un año es débil y debe reforzarse, añadiré que aún le debilitaremos más si le acostumbramos a llevar un armazón que lo sujete: lo que mantiene la estabilidad del tobillo son en primer lugar los músculos y después los ligamentos. Estaremos en un error si por mantener intactos los ligamentos (que el niño no se tuerza el pie) lo que hacemos es anular la importante acción muscular, llevando un calzado que impide el movimiento” 
¿Qué tal eh? Interesante…

Por otra parte, algo que me sorprendió fue saber que los zapatos ortopédicos no sirven para NADA! ¿cómo la ven? Pueden ver el siguiente video:




Si te preocupa que tu bebé tenga pie plano, que tenga las piernas curveadas y que sus pies se vayan hacia adentro al caminar déjame decirte una cosa: ES COMPLETAMENTE NORMAL! Según los expertos el arco del pie comienza a formarse después de los 2 años y medio y que la curvatura o “piernas arqueadas” así como caminar con los pies hacia adentro también es natural… ningún “zapato ortopédico” va a “curar” a tu bebé y si se corrige o no es cuestión genética.
Me quedo muchísimo más tranquila y segura para elegir el calzado que utilizará Nicolás ahora que empieza a caminar.
Me despido de ustedes deseándoles tengan un excelente día y muy lindas vacaciones.

EN RESUMEN

CONSEJOS PARA COMPRAR UN CALZADO INFANTIL:
            -el zapato debe dejar libre la articulación del tobillo (subir y bajar el pie)
            -el zapato debe ser flexible. Debemos poder doblar la parte de delante de la suela fácilmente hacia arriba con la mano.
            -el tamaño del zapato debe ser lo bastante ancho y largo para que permita el movimiento de los dedos y que éstos no lleguen a tocar por delante el final del zapato por dentro. Dibujar y recortar en caso de duda el contorno del pie del niño en un cartón o papel y comprar luego un zapato en el que quepa bien esa silueta.
            -los materiales deben ser lo más naturales posible para que permitan la transpiración de los pies: piel, cuero, corcho, algodón (lona), etc.
            -el modelo más adecuado es un zapato que se adapte bien al pie, es decir con cordones o velcro en el empeine. Las chanclas, zuecos o marquesitas no son recomendables, entre otras cosas porque la percepción de que el zapato se sale a cada paso obliga a los dedos a un trabajo extra de “agarre” innecesario.

            Nota: a pesar de haber elegido un calzado correcto, no se debe olvidar que los zapatos y zapatillas son sólo para unas horas del día. En casa los pies deben estar todavía más libres: calcetín o similar sería suficiente para los más pequeños del hogar (solamente para mantener calientes los pies).

Con amor, Kachy <3


FUENTES


Historia de parto por mami invitada Brenda Gonzalez Quintero



Por mami invitada: Brenda Gonzalez Quintero

El escribir acerca del nacimiento de mis hijos lo siento como una responsabilidad hacia mis amigas que están en la espera de su primer bebé, hacia las mujeres de mi familia que ya tuvieron o apenas tendrán sus hijos, y hacia mí misma, para no olvidar nunca lo que es seguir mi propio instinto.

Hace 13 años exactamente nació mi primer hijo, Oscar. Yo apenas tenía 19 años y mi relación con el papá de mi bebé no era la mejor exactamente. Fueron tantas cosas pasando al mismo tiempo que nunca me detuve a pensar realmente lo que sucedía dentro de mi cuerpo y nada me preparó para lo que iba a suceder cuando a él se le ocurriera nacer.

Todo lo recuerdo como un sueño lejano, como si realmente no hubiera pasado. Iba a mis consultas, me hacía análisis, y pasaba los días entre la universidad, tareas, mi novio y la espera de que ya naciera. Nunca me preocupé por informarme acerca del parto, así que no sabía que esperar. Un día lunes, antes de ir a mis clases de inglés en la tarde, pasé a dejarle el resultado de mis análisis al doctor. Tenía 39 semanas y aunque el niño no se movía tanto, todo seguía normal, no tenía contracciones (ni siquiera las de Braxton-Hicks), ni nada que dijera que el niño ya iba a nacer, aun así el doctor me mandó al hospital. El niño ya estaba a término y si no tenía espacio para moverse no tenía caso seguir el embarazo. Así que allá fui, rumbo al hospital por recomendación de mi doctor que sabía lo que era mejor para mí y mi bebé, ¿no es así?

Cuando llegué no me preguntaron mucho, el doctor ya había llamado en lo que yo llegaba y les había dicho que hacer. Entré en un cuarto donde me pidieron que me quitara la ropa, me rasuraron, me hicieron tacto y todo sin preguntarme ni explicarme nada. Cuando llegaron los doctores (creo que aún eran estudiantes) me dijeron que me harían una cesárea.  Así nada más. Yo me quedé muy sorprendida y les pregunté por qué (error, ¿quién soy yo para preguntarle eso a un doctor?). El doctor me echó una mirada de molestia por mi pregunta y me dijo que el bebé ya no cabía, así que mejor lo sacaban de una vez. Yo le pregunté si era posible que me indujeran el parto pero respondió que sería muy largo y doloroso, que para que quería pasar por eso. Una cesárea sería más rápido y en 40 minutos ya tendría a mi bebé en brazos. La verdad es que yo no podía creerlo, estaba aterrada. Estaba sola, sin mi mamá, sin mi novio y no sabía que iba a pasar conmigo, sobre todo porque no era lo que yo quería y no sentía ningún apoyo de parte de los doctores. Finalmente les pregunté si podía irme a mi casa y esperar a que iniciaran las contracciones y tener a mi hijo de forma natural. El doctor me dijo que sí, pero que si el niño moría iba a ser por mi culpa, tendría que firmar unos papeles para deslindarlos a ellos y al hospital de cualquier responsabilidad. Pedí ver a mi familia, pero me dijeron que no (estuve en un hospital público) y que tomara una decisión pronto porque tenían muchas personas más que atender. Eso fue suficiente para aceptar la cesárea totalmente innecesaria, todo por la comodidad de los doctores. Que me dijeran que la vida de mi hijo corría peligro si esperaba a que naciera de manera natural, porque el cuerpo de la mujer no es apto para parir, debí de entender en esa ocasión.

Todo pasó rápido, y entre mi nuevo bebé y mis dramas personales, no le di importancia a lo que había pasado. El chiste era que mi bebé estaba sanito y en mis brazos, “haya nacido como haya nacido”.
Con el tiempo volví a la escuela, a mis clases de inglés, entré a trabajar y terminé mi relación con el papá de mi hijo, y el tiempo siguió su curso.  Una vez supe que era posible tener un parto vaginal después de cesárea (VBAC en inglés), aunque no tenía novio, me emocioné al pensar que tal vez yo pudiera si alguna vez volvía a tener otro bebé. Poco a poco empecé a leer y a buscar artículos en internet acerca del famoso VBAC. Incluso se lo mencioné a mi ginecólogo y me dijo que aunque si era posible, había muchas cosas en contra, me habló de desgarros, partos muy largos, dolorosos, bebés con sufrimiento fetal, en fin, una escena de horror prácticamente. 

Aun así, tenía la espinita enterrada en mi corazón, y aunque ya me había convertido en madre, quería sentirme una mujer completa, que a mi forma de sentir, el experimentar un parto real, era lo único que me faltaba.

El tiempo pasó y por fin conocí al hombre que hoy es mi esposo y juntos decidimos  unirnos como familia. Más que nunca sentí la necesidad de ser mamá a mi modo, me aferré a la idea como nunca a nada y lo más importante, mi esposo me apoyó incondicionalmente.

Cuando supimos que seríamos papás fue un momento muy emotivo y emocionante. Comenzamos a soñar y a hacer planes como toda pareja. Yo ya tenía a mi ginecólogo de hacía tiempo y aunque no le había mencionado mis locas intenciones de tener parto vaginal, yo asumí que eso le  cruzaría por la cabeza, por el tiempo transcurrido entre mi primer embarazo y este, que era de 10 años. Pero claro que no fue así, durante el ultrasonido a las 16 semanas me dijo: “bueno, todo está muy bien, entonces la cesárea te la haré así…”. A partir de allí ya no escuche lo que dijo. Le pregunté que por qué motivo tendría una cirugía, si acaso el bebé tenía una complicación o yo, o que pasaba. Y contesto que el motivo era únicamente la cesárea previa. Que no me preocupara, que todo sería muy rápido, fácil y como para mí.

Esa fue la última vez que fui con ese doctor.

Lamentablemente no encontré a nadie que me apoyara en ese momento, así que en vez de tener a mi bebé sola en mi casa (cosa que si me cruzó por la mente), decidí tenerlo en el seguro social, había escuchado que allí era muy común que dejaran prácticamente solas a las mujeres parir, incluso muchas tenían a sus bebés en las camillas y ellos ni en cuenta.

Después de firmar papeles deslindándolos de responsabilidades y reuniones con coordinadores, me dediqué a mantenerme saludable y no subir mucho de peso para el gran día. Visualicé tanto a mi bebé naciendo que no había más opciones, vendría al mundo a mi manera, mi Mateo, mi regalo de Dios.

Más de una semana antes el nacimiento de mi bebé tuve contracciones durante la noche, y al amanecer se me quitaban, lo que aumentaba mi ansiedad, pero decidí disfrutarlas y no luchar contra ellas. El martes 21 de junio tuve un desecho, el famoso tapón mucoso. Pensé que de allí todo sería cuestión de horas pero no, aún tendría que esperar varios días más.

El jueves 23 de junio tuve cita de revisión por la tarde. Seguía con un poco de contracciones pero fuera de ahí todo estaba tranquilo. Me dijeron que ya había comenzado a dilatar pero por mi cesárea previa no quisieron correr riesgo y me dejaron internada de una vez.
Al estar siendo atendida en un hospital público, se puede dar cuenta de la calidad de gente que se encuentra allí. Impacientes, sin sentido humano ni respeto de la privacidad y la vida de los pacientes que “cuidan”.

Debo decir que fui algo así como la estrella de la noche (para no decir la loca) que estaba en trabajo de parto después de una cesárea. Las enfermeras pasaban a mi lado y se detenían un poquito más adelante y escuchaba que decían “si, ella es”. Pero yo soy muy necia, y más me animaban a taparles la boca.
Cuando el médico en turno pasó a verme y revisó mi historial, me miro sorprendido. Me preguntó por qué razón quería tener un parto natural, más doloroso, prolongado, con más complicaciones (no sé quién o donde le habrá enseñado que una cirugía era más segura), etc. No me iba a poner a darle una explicación detallada de mis motivos, emocionales más que nada. Simplemente le conteste: porque sé que puedo, y ahorita no hay ninguna razón médica para que no sea así. La respuesta de ese gran médico fue: “muy bien, pues parirás con dolor”. Hizo algunas anotaciones en mi expediente sin volver a mirarme, lo cerró y se fue.

Y allí pasé la noche, en la última cama de la sala de partos, junto a otras 7 mujeres más. Unas programadas para cesárea, otras para legrado, pero ninguna en labor de parto como yo.

Esa noche dormí bien. Al amanecer tenía contracciones otra vez, pero me senté y dejaron de molestarme. Pasó un rato entre revisiones y cambio de turno y los chismes de las enfermeras otra vez. Allí es cuando comenzó todo. Las contracciones ya no se me quitaban como otros días cuando despertaba, la espalda comenzaba a dolerme cada vez más y solo tenía ganas de pararme, pero no me dejaron.

De vez en cuando pasaba algún medico joven, me checaba y se iba. Para las 9am tenía 4cm de dilatación y bastante incomodidad. Diría que si sentía dolor, pero bueno, era por lo que había esperado tantos años, así que ¡a aguantarlas! Cerca de las 10am el mismo doctor que me había hecho el comentario tan tonto volvió a acercarse, y me pregunto que si como iba, que solo tenía 4cm y no sucedía nada. Que considerara la cesárea, que en menos de una hora todo terminaría y no tendría que pasar por todo ese dolor. Me dijo que lo pensará que haría 3 cesáreas y para la 1pm estaría desocupado. Realmente lo consideré. Pensé que no era posible que mi cuerpo me fallara otra vez y no pude evitar llorar. En los hospitales públicos no permiten la entrada de nadie para estar con las mujeres en la labor de parto y aunque yo sabía eso les pedí que llamaran a mi esposo, yo no iba a tomar ninguna decisión sin hablar con él. Aunque mi decisión ya estaba tomada solo quería verlo para tomar fuerzas otra vez. Claro que no me permitieron verlo.

Allí es donde comenzó la fase del parto activo creo yo. Una vez que el doctor se fue las cosas pasaron muy rápido. Las contracciones comenzaron a ser más seguidas y duraban casi lo mismo. No se los tiempos porque no había nadie allí que me estuviera checando, de hecho parecía invisible. Escuche que no me revisarían porque yo había decidido hacer las cosas a mi modo así que estaba sola.

Después de medio día tuve una contracción realmente fuerte y sentí un líquido que salía,  cuando me levanté la bata vi que era sangre, pero muchísima. Se lo dije a uno de los residentes que estaba por allí y me comentó que era muy normal. En eso tuve otra contracción y más sangre, le enseñé la bata y le pregunté si eso era normal. Se acercó corriendo a verme y me dijo: “aquí está la cabeza del bebé, puja”. Se subió a la camilla mientras otras personas se acercaban y nos llevaban rápidamente a la sala de expulsión. Debo decir que apenas llegué y tres pujos después nació mi bebé.

Pensando en ese día, nada salió como esperaba. No pude ver a mi hijo de inmediato porque tuvo una complicación al nacer y tuvo que quedarse varios días en el hospital, llamado síndrome de aspiración de meconio. Quisieron hacer parecer que había sido por el tipo de nacimiento que tuvo, pero su pediatra y mi actual equipo de ginecólogos me dijeron que eso también le pasaba a niños que nacen por cesárea, no había relación entre una cosa y otra.

15 minutos después que mi bebé nació, llegó el doctor que me había ofrecido la cesárea y me dijo “que pasó, ¿por qué no me esperaste?” no le di un golpe porque no podía levantarme en ese momento.

En general, sé que mi experiencia no es muy diferente a la de muchas mujeres que diariamente tienen que tener a sus bebés en cualquier hospital público, donde la violencia obstétrica es más común y menos maquillada que en los privados. Al final mi bebé nació a mi manera y si me preguntan cuál experiencia prefiero, diré que mil veces un parto vaginal.

Actualmente estoy embarazada por tercera vez, ahora con una niña, cerraremos la familia con broche de oro, más bien, con moño rosa. Ahora tengo no solo una buena doctora, sino que además es doula certificada. Ya inicié mi plan de parto y a visualizar la llegada de mi muñeca, ¿y adivinen qué? Todo indica que vamos por un parto natural y más importante, humanizado.