Viajar con tu hijo (a) pequeño (a)



Una de las preguntas que mas he leido, escuchado o me han preguntado es:  ¿como le haces para viajar con tu bebé? Y me piden que les den consejos ya que tengo un poco de experiencia viajando en avión con mi hija (ha viajado 9 veces en avión en su dos años de vida) y también en carro, pero ese será un articulo diferente.
Una de las preguntas que mas he leido, escuchado o me han preguntado es: 

Tengan en cuanta que todo bebé es diferente y cada quien conoce a su bebé mejor, pero a continuación les ofrezco unos consejos que me han ayudado a mi para hacer el viaje con tu hijo o hija un poco mas fácil.

La mejor edad para viajar en mi opinión es de recién nacidos al primer año (o hasta que camine porque en este momento van a estar corriendo por el pasillo J) , pero con paciencia tu viaje puede ser placentero.

·      Yo trato de comprar vuelos que serán durante sus horas de siestas o en la noche cuando se que lo mas seguro es que mi hija se duerma. Claro esto no es lo mas fácil porque algunos vuelos solo existen a ciertas horas, pero si tienes la oportunidad de escoger, esto seria mi mejor consejo.  Hemos tenido vuelos a las 9 am y mi hija apenas se acaba de despertar, obvio no se va a quedar dormida en ese vuelo. También hemos tenido vuelos a las 12 pm y se que a esa hora ya le toca la siesta a mi hija asi que probablemente duerma durante el vuelo.

·      Trata de que no se duerma tu bebé antes de que se suban al vuelo. Yo trato de mantener despierta a mi hija en el aeropuerto, juego con ella, la llevo a caminar, etc., para cansarla, para que en el momento que se suba al avión ya este lista para una siesta. Si, ha habido veces que ya no aguanta y se queda dormida antes de abordar, tampoco le niego ese placer, pero si pueden atrasárselo tantito sin que se moleste, se los recomiendo. 

·      Ya en el avión siéntate en la ventanilla, esto es por si te toca volar con una persona desconocida y quiere levantarse a caminar o ir al baño, no te estará pidiendo que te muevas para salirse del asiento y pueda despertar o molestar a tu bebé.

·      Amamanta o dale su biberón durante el despego y el aterrizaje, esto evitara a que se le tapen los oídos por la presión de los cambios de altura. Igual y con ese alimento se llegan a dormir J .

·      Si le compras el boleto de avión a tu bebé y están agusto en sus sillas de carro, llévate la silla en el avión.  Primero asegúrate que la silla este hecha para acomodarse en el asiento, algunas no están. Tu bebé se sentirá agusto en un lugar familiar y dormirá mejor.

·      Si no llevas silla de carro en el avión, llévate un rebozo o cangurera comoda. Con el rebozo o la cangurera, mi hija se siente segura, calientita, se queda pegada de mi durante el vuelo o hasta durante sus siestas y no me canso mis brazos por estar cargandola, todavía tengo movilidad para leer un libro o revista.

·      Lleva en tu pañalera juguetes, libros para leer (unos nuevos para que se entretengan) y libros para colorear, con eso hasta tu te entretienes. Nosotros no tenemos tabletas ni nada asi pero si tu hija o hijo están mas grandes y planeas llevar una tableta, bajen películas o programas que sean nuevos o que no hayan visto antes. Es buen plan b, especialmente para los viajes largos.  Nosotros usamos nuestro teléfono, pero son muy chicos, creo que necesitamos invertir en uno un poco mas grande ;).

·      Lleva comida o snacks!

·      Levántate a caminar con tu hijo o hija, que se estiren, nomas asegúrate que no molesten a otras personas que están dormidas o descansando.  Si hay espacio con asientos disponibles, preguntale a la aeromosa si esta bien si te cambias por un rato a un asiento con 2-3 espacios abiertos, asi tendrán espacio para jugar, moverse, reírse, comer, etc.

Extra:

Si le das leche a tu hijo en biberón estas son tus opciones:

1.     Si le das leche que te sacaste, puedes llevarla ya en tus biberones, yo lo que hago es les pongo hielo para mantenerla fría y llevo una mini hielera si tengo espacio y luego les pido a las aeromosas si las puedo poner en sus hieleras, en el aeropuerto te dejan pasarla, regularme no te dicen nada pero si te sientes agusto llama a tu aerolínea o aeropuerto y pregunta bien cuales son los requisitos.

2.     Si das formula, puedes llevarte una hecha (pero recuerda que hecha solo dura 1 hora). Llevate la formula y compra agua en el aeropuerto.

3.     Lleva las leches en los biberones, es la única forma que no te la quitan.

4.     Si te vas a sacar leche durante el vuelo, habla con las aeromosas para que te den tiempo suficiente en el baño para sacarte leche. O si no te molesta en tus asientos llévate un saca leches manual. Yo me llegue a sacar en el baño y en mi asiento, nomas que el ruido que hace el saca leche y el silencio total del avión me hizo sentir un poco incomoda jaja.

Si das pecho, ¡que NUNCA te de pena alimentar a tu bebé en el avión! 

Espero que les ayuden estos consejos en su próximo viaje, si tienes otras preguntas o quieren compartir sus experiencias por favor de escribirlas en la sección de comentarios.

¡Buen dia y felices viajes!

- Diane





 





Mi historia de parto: "El nacimiento de Sylvanna"



 Por mami invitada Valeria Peraza

La historia del nacimiento Sylvanna creo que será corta de contar, más corta de lo que nunca hubiera imaginado; todo empezó un día antes, jueves 6 de marzo de 2014, cuando me encontraba por cumplir 39 semanas. Fui con mi doctor, ya en las visitas semanales desde hacía unas semanas atrás, que para mi súper mala suerte, se cambió para mi comodidad de Chula Vista hasta Clairemont, significando una hora más entre la ida y la venida, lo cual preferí porque ya me sentía cómoda con él, pero ese ya es otro boleto! ;) Bueno, era mi cita en día jueves, a un día de cumplir las 39 SDG, me revisó el doctor, todo normal, me hizo tacto, y me dijo que estaba igual que la semana pasada, osea casi con nada de dilatación, para esto, al principio de mi embarazo me dijo que era “muy estrecha” de la cadera (¿de dónde??? jaja), y me sugirió una posible cesárea, a lo cual me negué rotundamente desde el principio si no era médicamente necesaria, y hasta eso, accedió a que nos esperaríamos a ver cómo me iba más adelante; el tema no se volvió a tocar nunca más. Total, regresando a mi cita, me dijo que si seguía así para la próxima semana, me iba a programar el parto para inducirlo; yo creo que sus palabras se le grabaron a mi hija porque la pobre se puso a trabajar rápidamente.

Regresando a mi casa en Tijuana, todo transcurrió normal. Mi esposo Alex trabaja en educación, donde la mayoría de los empleados son mujeres y el Día de la Mujer se aproximaba, así que les dieron el viernes libre para celebrar; ese día no fue a trabajar para nuestra buena suerte, así que se lo aventó todito conmigo. Mi mama llegó a mi casa temprano a dejarme unas cosas a eso de las 8 de la mañana, le comenté que había comenzado a tirar una especie de liquido transparente, pero en cantidades mínimas, como si la bolsa estuviera solo ligeramente rasgada, no quería emocionar a nadie por si acaso faltaran días todavía (¡ilusa!). Todo mi tercer trimestre tuve los famosos Braxton-Hicks de forma moderada, así que ya estaba medio acostumbrada a la punzada ocasional y al abdomen duro, ya las conocía muy bien. Como a eso de las 10, sentí una presión muy diferente, sabía que no era como las otras, así que comencé a tomar tiempos de esas contracciones y a cronometrarlas, las estaba teniendo cada 5-10 minutos por una duración de 30 segundos aproximadamente, así que Alex le habló a mi doctor, me metí a bañar y nos fuimos al hospital, ya eran las 11:30 de la mañana. El trayecto se me hizo e-ter-no, entre cruzar y llegar hasta la puerta pude haber jurado que pasaron horas, cuando en realidad fue un poquito más de una (¡perdón amor por casi arrancarte la cabeza en la línea, te amo, jaja!).


 A eso de la 1, ya me encontraba en la sala de clasificación, donde te revisan para ver si te quedas, o te mandan a… caminar. Juraba que si me regresaban o me mandaban a otra parte me iba a poner a llorar. Tenía 3cm de dilatación según la enfermera, apenas los suficientes para poder ingresarme (¡fiuf!), las contracciones cada vez es más fuertes, que casi me estaba doblando del dolor, y acepto, se me salía una que otra lágrima. Como trabajé hasta casi dos semanas antes de que naciera Sylvanna, con jornadas de 10-12 horas diarias, y estudiando una maestría, que unos meses más tarde concluí, nunca me di el tiempo de tomar el curso psicoprofiláctico, ni ir a kundalini, ni nada, más que alguna lectura ocasional que me aventaba por las noches. Tal vez sea de lo único que me arrepienta durante mi embarazo. Las tres enfermeras que me tocaron en mi estadía, desde que llegué al hospital fueron unas ángeles, de hecho nunca se me va a olvidar el nombre de una de ellas, Faro, de origen iraní, ya me la quería llevar a mi casa, casi, casi. Rápidamente me pasaron a la habitación donde nacería nuestra hija. Yo había acordado con mi doctor unas semanas antes que me pondría la inyección epidural, así que los 10 minutos apareció el anestesiólogo, casi al mismo tiempo que llegó mi mamá. Ya eran las 3 de la tarde. El pobre de Alex no había ni desayunado, ya que todo comenzó desde en la mañana, así que se estaba muriendo de hambre. Como a eso de las 4, entró una de las enfermeras, me revisó, y dijo que tenía un poquito más 5cm de dilatación, lo suficiente para que mi mamá y él pudieran ir por algo de comer y regresar. Así me quedé muy serena en la habitación, fue la última vez que estuvimos solas Sylvanna y yo antes de que naciera. No sabíamos que el hospital no tenía un área de cafetería en esa parte, así que se fueron un poco lejos y caminando a buscar. Ya habiá pasado un poco más de una hora y media desde que habían salido. Llegó nuevamente la enfermera, y ¡oh sorpresa! había dilatado casi 4cm más, ya tenía 9, así que la enfermera se dispuso a llamarle al doctor, pero  no quería que él llegara y que mi mamá y Alex todavía no estuvieran ahí conmigo, así que le llamé a su celular para avisarle cómo había progresado y se vinieron casi volando, ni siquiera terminaron de comer. Cuando llegaron a la habitación ya casi eran las 6 de la tarde. Despuesito llegó mi doctor, me revisó, ya estaba coronando, fue una de las cosas más lindas y extrañas a la vez, pues me dijo que ya se asomaba la cabecita y como no sentía nada, no lo creía, hasta que me dijo que podía estirar mi brazo para tocarla con mi mano, fue increíble, dice Alex que mi cara al momento de tocarla fue única. Le comenté a mi enfermera que no tomé ningún tipo de curso prenatal, así que muy linda me dio una clase exprés de respiración y toda la cosa. Salió el doctor un momento y le dio instrucciones a las enfermeras de parto de empezar, era tiempo de comenzar a pujar y yo sentía unas ganas increíbles de hacerlo, tanto que me tuve que detener unos momentos a que regresara el doctor, porque sino la iba a cachar la enfermera.  Estoy muy agradecida de que haya sido un parto respetado a mi modo, con mi doctor, en el hospital que elegí, con mi epidural, sin epistomía, (una cosa de las que me gustaron de este doctor era que me dijo “sólo si te desgarras, te coso, si no, así lo dejamos”), que pudieron estar conmigo mi esposo y mi mamá, que me la pusieron sobre mí casi al momento, y que haya podido recolectar las células madre de su cordón para almacenar. Así fue como Sylvanna A. llegó el viernes 7 de marzo de 2014 a las 6:33pm, con 48cm y 7.5 libras. A las 11 de la mañana estaba en mi casa, y 7 horas después ya tenía a mi bebé en mis brazos. 




El mejor regalo para mi hija.


Este año mi niña cumplió 2 años, pasaron súper rápido, tanto que empecé a planear su fiesta de cumpleaños unos 4 meses antes (sintiéndome un poco apresurada porque varias amigas lo planean ¡hasta 6 meses antes!), ya teníamos el tema, y empezábamos a buscar lugar y decoraciones. Era todo emocionante porque me la vivía en el famoso pinterest con ideas y ya tenia un imagen de como seria su fiesta. Todo muy bonito, hasta que un día mi mamá nos sugirió “porque no se gasta todo ese dinero en un viaje con tu hija?”  ya teníamos pensando ir a visitar a mis suegros y la familia de mi esposo de Puebla así que mi esposo y yo lo hablamos y decidimos que si en realidad seria un mejor regalo un viaje y estar cerca de nuestra otra familia. El año previo hicimos lo mismo, le hicimos una fiesta chiquita (de su primer año) y días después nos fuimos a Puerto Vallarta y Sayulita, realmente fue una experiencia inolvidable y tenemos recuerdos que nos duraran toda la vida. Si a lo mejor nuestra hija no recordara esos viajes, pero nos gusta pensar que es un paso a criar una niña consciente de que existen otros lugares fuera del que vive, en conocer a personas nuevas, en conocer otros paisajes y culturas y en aprender la historia de su país o del mundo inclusive. Y si conocieran a nuestra hija que tiene acompañándonos desde los 3 meses a nuestros viajes, ¡le encanta andar de vaga como los padres! ;).


Este año hicimos lo mismo, pero la fiesta fue aun mas chica, con tan solo un pastel, unas pizzas y nuestra familia Poblana.  No hicimos nada grande, nada de decoraciones (todo el dinero que ahorramos lo gastamos en los viajes y no en una fiesta), pero mucha diversión. No hubo regalos materiales de nuestra parte, solo el regalo de 2 semanas corriendo por las playas de Oaxaca, conociendo las galerías y colores de la capital de Oaxaca, jugando por las calles antiguas de la ciudad de Puebla, caminando por los mercados callejeros de Tehuacán, Puebla con su abuelita, comiendo un elote en Tlaxcala,  y soportando la neblina y el frio de Puerto del Aire en Acultzingo, Veracruz.  Si las fiestas son bellas, divertidas y una forma de celebrar con tus seres queridos y probablemente le hagamos una para su tercer cumpleaños, pero también hay otras opciones de cómo se pueden celebrar. Para nosotros el mejor regalo que le pudimos dar a nuestra hija, es tiempo con sus abuelos, tíos y primos, risas en la playa y ayudar a crecer un amor por el viaje y la historia de nuestro país.

- Diane

Proximamente un articulo de como viajar con tus hijos y viajar en un presupuesto bajo. 

Algunas fotos de nuestro viaje a continuación.

Con sus abuelitos y papá en la ciudad de Oaxaca.
Celebrando su cumpleaños en el Peter Piper Pizza con sus primos.

Tomando una foto con su cámara de las playas de Mazunte, Oaxaca.
¡Besitos desde Puebla, México!


EnPuerto del Aire en Acultzingo, Veracruz




Formando parte de las celebración de la semana del Circo de Mazunte con niños nativos y de
diferentes partes del mundo.



Destetando con amor

Destete significa quitarle el pecho al bebé, dejar de amamantarle.
Hace unas semanas atrás me sentía súper cansada; el trabajo, el estrés, 1 año 8 meses sin descansar bien por las noches entre otras cosas así que decidí empezar a destetar, sinceramente no pensé que fuera tan difícil. En cuanto lo dije fue como si un vacío empezara a apoderarse de mí, quería llorar, sentí miedo, ansiedad, lo sentí lejos de mí; fue en ese momento en el que me di cuenta que aún no estoy preparada.
Es fácil decirlo, es fácil decir “ya está grande para que sigas dándole chichi” “ya no le des, ya no le sirve de nada” pero créanme no es NADA fácil hacerlo y tampoco lo es escuchar todo eso. “Para los expertos, ya no hay ninguna duda de que la leche materna siempre es el alimento más completo para el bebé y que continúa aportándole protección inmunológica sin perder calidades a pesar de que pase el tiempo”
Aunque la mayoría de las madres afirmen que el mayor obstáculo a la hora de continuar amamantando lo constituye la opinión de los demás; puedo decir que ese no es ni fue mi problema. El principal motivo de querer destetar es el cansancio.
He intentado destetar de forma lenta y gradual ya que es lo más sano para ambos, de esa forma nos vamos preparando.  Entendí que dejarlo llorar un poco no funciona y decidí no arruinar todo lo hermosa que ha sido esta experiencia, tampoco arruinaré los beneficios psicoemocionales que le han traído solo por querer destetar así que, decidí adoptar una mejor actitud, opté por un destete que nos brinde los mismos beneficios emocionales que el amamantar, lleno de tacto, de afecto, de cercanía, de confianza, de respeto, de amor.
Por ahora me encuentro en el punto en el que estoy empezando a identificar las situaciones en las que él quiere mamar, si es por sed, por sueño, porque esta aburrido, porque quiere a su madre solamente ¿para qué? Pues creo que eso me permitirá satisfacer la necesidad que este demandando en ese momento, si es por sed ofrecerle agua, si es por sueño leerle un cuento o abrazarle y arrullarnos, si es por querer estar conmigo ponerme a jugar con él, y así sucesivamente.

Si estás pasando por algo similar, encontré estos tips que pueden funcionar:

“Muchas madres han encontrado en las siguientes sugerencias una buena forma de facilitar el proceso:
- Ofrecer regularmente alimentos al bebé para minimizar su hambre y sed. Y adelantarnos con un buen sustituto (procurando que sea lo más nutritivo posible) cuando se nos acerca con ganas de mamar.
 - “ No ofrecer, pero no negar. No le des el pecho si no te lo pide, intenta que se distraiga con otras cosas: pero cuando lo reclame, no dudes en dárselo enseguida. Cualquier intento de salirte por la tangente sólo llevará a que insista más.
- Un cambio de rutinas diarias. Seguro que hay lugares y momentos en los que te pide más el pecho. Piensa en ello y por ejemplo, procura no sentarte en la silla que habitualmente lo haces para darle de mamar. Y si te pide el pecho cada vez que se despierta por la noche o en la siesta, que sea papá el que le ayude a conciliar nuevamente el sueño o lo levante por la tarde y lo lleve a pasear.
- Si el bebé pide más cuando está en casa y está más distraído en otros ambientes, procurar durante el destete planear largos paseos y visitas a lugares donde vaya a estar entretenido. Si resulta ser al contrario, procuraremos pasar una temporada tranquila en casa y mantener al mínimo las distracciones.
- Limitar las tomas del pecho. Cuando el bebé ya nos entiende muy bien incluso, puede funcionar contar hasta un número determinado. Por ejemplo decirle: “ Vas a chupar un ratito y contaremos sólo hasta 20 ¿vale?”. Si insistimos un poco y hacemos siempre lo mismo, observando que el niño/ no se lo tome demasiado mal.. poco a poco se puede convertir en un destete muy bien planificado, sobre todo cuando ya tiene más de 2 años.
- Intentar dejar para lo último las tomas de pecho más importantes para él/ella, éstas suele ser las de antes de dormirse, en la noche y por la mañana al despertar.
Si nos escuchamos a nosotras mismas y somos sensibles con las señales de nuestros bebés, estamos seguras de nuestra decisión y no sentimos ningún tipo de culpabilidad, es menos probable que el bebé tenga problemas en esta etapa y seguro que estaremos actuando de la manera más acertada. Un destete gradual y con amor es reconocer que la lactancia es mucho más que leche”
El destete es el final de esa proximidad tan íntima que proporciona la lactancia y culmina un periodo en la vida de la madre y el bebé, una experiencia como ésta merece un final feliz para ambos. Respétense.

Con amor, Cinthya mamá de Nicolás <3


Fuente consultada: http://www.nuevelunas.org.mx/articulos_parto/pautas.pdf